¿Por qué necesitamos Bailar?

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¿Por qué necesitamos la Danza? Creo que esa pregunta la tiene en su mente mucha gente, tanto si siente la necesidad  de bailar, y no sabe explicar esa sensación en palabras, como l@s que no la tienen y se preguntan qué beneficio puede tener la danza para ell@s.

Muchos estudios consideran que la Danza es una necesidad humana que tiene el ser humano desde sus orígenes como un medio de expresión que permitía conectar con algo que estaba más allá y que no podían comprender de manera racional. La Danza era el medio por el que lo espiritual y lo material se conectaban. Otros consideran que es un beneficio puramente físico que provoca la liberación de la “hormona de la felicidad” proporcionando una sensación de placer. En mi caso, y como creo que much@s entendemos la danza, va mucho más allá.

Es por ello, por lo que cada día intento ofrecer a muchas personas lo que la Danza ha supuesto para mí: un refugio, un disfrute,  un medio de expresión, un medio para conocerme a mí misma y de comunicarme con otr@s, entendiendo que cada un@ de nosotr@s somos únic@s y especiales por muchos motivos.

Comprendo que puede parecer típico el decir estas cosas, pero lo maravilloso de la danza, es que realmente saca la individualidad de cada persona y la ensalza, sin quedarse solamente en la palabrería o en el juicio de lo que está bien o mal.

Este juicio, a veces, nos viene impuesto desde muy pequeños y sin darnos cuenta, porque lo que a veces no te cuentan en el colegio, es que existen diferentes tipos de inteligencia, y que por tanto, y afortunadamente, cada un@ de nosotr@s tenemos diferentes maneras de ver el mundo. Existe, por supuesto, la inteligencia lógica y matemática, la lingüística y verbal, que son las que sobre todo se potencian en el colegio. ¿Pero qué pasa si tienes más desarrollada otro tipo de inteligencia?. Muchas veces, cuando somos pequeñ@s, nos sentimos que no somos lo suficientemente buen@s solamente porque no destacamos en matemáticas, o en historia, pero no entendemos que podemos ser muy buen@s en otros campos. Existe una inteligencia musical, una inteligencia corporal y cinestésica (conocimiento del cuerpo y su correcta utilización), una inteligencia interpersonal (la habilidad de relacionarse con otros individuos), una inteligencia espacial (entendimiento del espacio próximo y distante y su utilización), una inteligencia intrapersonal (desarrollo de la autoestima, la automotivación) y una inteligencia naturalista (desarrollo de la sensibilidad y la conciencia hacia el mundo natural), que potenciadas pueden hacer que una persona tenga éxito haciendo lo que más le gusta.

La Danza desarrolla por lo menos cinco de los ocho tipos de inteligencia que existen, haciendo de esta disciplina algo fundamental para los niños pero también para los adultos, sin importar la edad que tengan, la condición física o la facilidad, puesto que debemos partir de la idea de que Danza es toda aquella expresión que parte de un movimiento y que va acompañada de un ritmo, una música o incluso de un silencio. Por ello, incluso al vivir la vida al ritmo del pulso de nuestro corazón podemos entender que estamos danzando.

 

Además de la parte física, algo que me parece maravilloso de la danza, es que enseña a desarrollar  los estados afectivos, es decir, que ayuda a ver de forma natural las diferentes emociones utilizándolas en el movimiento. Al sentir la ira, la tristeza, la alegría… como algo natural y utilizarlas en la danza, ya no es necesario reprimirlas hasta estallar, sino que podemos entender que tienen una utilidad y que las podemos sacar de una manera segura y sin juicios. La danza fomenta la necesidad expresiva y comunicativa de cada persona, proporcionándo un medio en el que a lo mejor se sienten más cómodas para expresar ideas, emociones y sentimientos a través del movimiento, que de otra forma no sabrían cómo.

La Danza nos convierte a cada un@ de nosotr@s en alguien especial, y esa especialidad, al comprobar que cada un@ tiene la suya, nos hace ser a todos iguales.

 

Desde mi experiencia, invito a todas aquellas personas que quieran ver la vida de otra manera, cuidarse, o simplemente disfrutar, que dancen… Nunca me canso de recalcar que NO importa la edad, ni la condición física, ni las circunstancias que nos rodean. Tod@s podemos bailar, y es más, creo firmemente que si tod@s danzásemos por la vida seríamos mucho más felices, disfrutaríamos mucho más de todo, nos relacionaríamos de mejor manera los unos con los otros y viviríamos la vida plenamente.

Por ello, tenéis las puertas abiertas en la Escuela Ananya, una Escuela de Danza Oriental y Yoga, un espacio Creativo y de Bienestar en Lavapies, en el centro de Madrid, donde poder cuidar cuerpo, mente y espíritu disfrutando.

Os espero!

 

Belén Albert Lenze, Directora de la Escuela Ananya en Madrid.

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