La Danza Oriental

Danza Oriental

Un viaje de Oriente a Occidente

 

La Danza Oriental, es una danza divertida y que nos permite disfrutar de nuestro tiempo libre. Pero también va más allá. Permite cuidarnos a nivel físico y también emocional. Por ello cada día, muchas mujeres me comentan que están deseando que llegue el momento de su clase de danza. Es su momento de disfrute pero también una necesidad de conectar con su cuerpo en muchos aspectos, y con otras mujeres.

 

En la Escuela Ananya, practicamos la Danza Oriental desde diferentes aspectos. Por un lado se trata de una danza que nos devuelve a la esencia primitiva, a nuestras raíces femeninas y a conectar con un simbolismo ancestral que vive todavía en nosotras.  Necesitamos no olvidarnos de esas raíces, y retomarlas a través del ritual y de la sensación de comunidad y de tribu.

La Danza Oriental, a través de los movimientos pélvicos y de vientre, nos transporta a esa sensaciones ritualísticas. Nos representa aquellos símbolos con los que la mujer está conectada, como son la serpiente y la luna, entre otros, y nos conecta con nuestra poderosa feminidad.

Además, la Danza Oriental, nos permite tomar conciencia de nuestro cuerpo y cuidarlo. La técnica con la que trabajamos en la Escuela Ananya se basa en el aprendizaje de una correcta postura corporal. Busca un cuidado de las líneas y las trayectorias de los movimientos. De esa manera la Danza Oriental, no sólo se convierte en un disfrute si no también en un cuidado. Nos aporta bienestar al bailar y también en nuestro día a día.

Por último, aunque podría seguir mencionando aportes de esta danza hasta el infinito, la Danza Oriental nos permite expresar. Contar historias, expresar emociones muy diversas, y alzar nuestra voz de una manera artística y en un entorno seguro. Es por ello, por lo que en la Escuela Ananya abrimos también nuestro abanico a través de la Danza Fusión Oriental. Para que, dentro de un lenguaje común, cada una pueda encontrar su lenguaje expresivo.

 

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